Capítulo 355
Juan, sentado en el coche, miraba a través de la ventana hacia ella, sin atreverse a acercarse en absoluto.

No sabía cuánto tiempo pasó, pero Lina y Leandro terminaron su cena entre risas y charlas, luego pagaron la cuenta y se fueron.

Juan observó toda la escena de su interacción hasta que desaparecieron de su vista, sin poder reaccionar durante mucho tiempo.

El sonido de su teléfono sonó de nuevo, y García al otro lado de la línea sonaba algo molesto:

—Juan, ¿dónde estás? Señorita Castro
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