Lina también suspiró aliviada.
—¡Menos mal!
Entonces levantó la mirada y notó a Juan en el escenario. Estaba contra la luz, así que Lina no podía ver claramente su rostro, pero podía escuchar su voz tranquila y serena a través de los altavoces.
En ese instante, Lina comprendió su intención. El discurso de Juan duró quince minutos, superando con creces el tiempo planeado originalmente. Sin embargo, los periodistas en la audiencia no se aburrieron en absoluto, ya que Juan hablaba sobre los pla