Valentina tenía una expresión muy desagradable en este momento, pero no estaba dispuesta a rendirse.
—Lina, ¿realmente tienes que decir tonterías frente a todos? ¿Dónde están las pruebas? ¡Presenta las pruebas! Sin evidencia, ¿puedes cambiar la verdad solo con tus palabras?
Aunque Valentina se sentía culpable, seguía hablando con firmeza y buscando refugio entre la multitud.
Finalmente, vio a Juan.
Como si hubiera encontrado un salvavidas, corrió hacia Juan.
—¡Juan! Tu exesposa está difamán