Aiden
La última vez que lloró fue cuando la encontré tiritando bajo la lluvia.
La última vez que habló fue después de ver el cadáver de su primo.
Desde entonces, no ha emitido ningún sonido. Los únicos ruidos que me concede son el suave rastro de su respiración y algún siseo ocasional mientras duerme.
Me mira fijamente con ojos vacíos, se mueve como una muñeca a la que le han dado cuerda y han dejado que se rompa, y no puedo negar la verdad. Yo le hice esto.
Pensé que le tomaría tres días,