*—Ezra:
Poco después, ambos fueron guiados hacia el área de ultrasonido.
Ezra volvió a acomodarse sobre la camilla mientras la doctora preparaba el equipo. Dante se colocó a su lado y le tomó la mano con fuerza. Parecía tranquilo, pero Ezra conocía demasiado bien a su alfa para no notar la ansiedad detrás de aquella expresión.
La doctora aplicó el gel frío sobre su abdomen y luego encendió el monitor. La pantalla se iluminó frente a ellos y, por un instante, nadie dijo nada. El corazón de Ezra