*—Dante:
Había sido un día vertiginoso.
La cita, el momento apenas contenido en el apartamento de Ezra, la forma inesperada, pero deliciosa, en que su relación comenzaba a moverse… todo aquello lo tenía con una sonrisa constante y el pulso acelerado. Dante no lo había planeado, no había previsto nada de lo que ocurrió, y aun así, se sentía peligrosamente bien con ello.
La relación avanzaba en la dirección correcta y Dante quería que siguiera así.
No iba a mentirse: había deseado llevar a Ezra