*—Ezra:
Al inicio de la noche, Ezra se quedó asistiendo en la barra. No era terreno desconocido para él; había pasado por tantos puestos a lo largo de los años que ser mesero o bartender le resultaba casi automático. Había incluso aprendido a preparar tragos observando, memorizando proporciones, reconociendo aromas y colores durante esos días. Bastaba con que viera una mezcla una sola vez para replicarla con precisión, y eso le ganaba miradas curiosas y sonrisas de aprobación entre los clientes