Incluso si Luana fuera realmente COCO, Camila creía que era imposible que llevara medallas de premiación internacional en la maleta, y mucho menos en el bolsillo. Estaba convencida de que su rival solo estaba fanfarroneando para ganar tiempo.
—Luana, admítelo ya. Si no puedes probarlo, no pasa nada. Solo pide disculpas y no te culparemos. La gerente Paola tampoco te dificultará las cosas —dijo Camila con una falsa dulzura, intercambiando una mirada cómplice con la gerente.
Paola esbozó una sonri