Cuando llegó la hora de recoger a su hijo, Luana llegó temprano a la puerta de la escuela y se quedó esperando.
Los niños salieron poco después de que sonara el timbre del colegio.
—Mamá, la profesora retuvo a Lucca para que terminara los deberes. Vamos a la tienda de conveniencia de aquí al lado a esperarlo —dijo Mia con los ojos brillantes.
Así es, tenía muchísimas ganas de comer dulces de la tienda de conveniencia. Además, después de comérselo todo, una botella de jugo de naranja sería simpl