-- Marcelo ignoró las bromas y comentarios de sus amigos y mantuvo la mirada fija en Vivian, que bajaba la cabeza con timidez. Con una sonrisa suave, declaró en voz alta: —Que miren todo lo que quieran; que se ocupen de sus propios asuntos. Vivian se quedó sin palabras. Nunca había conocido a alguien tan desinhibido; prácticamente estaban haciendo pública su relación ante todos. Preocupada, apretó con fuerza la mano de Marcelo. Al observar la complicidad que se respiraba entre ambos, Luana sonr