Luana miró a Alessandro, y él también miró en su dirección como si fuera por telepatía. Los dos se entretuvieron con la mirada brevemente y, aunque no dijeron nada, entendieron de inmediato lo que el otro quería decir.
Lavínia era increíblemente audaz; realmente se había atrevido a robar la melodía de Lorena. Sin embargo, había que admitir que su técnica de ejecución era muy buena, bastante estable en general, y también había añadido algunas otras variaciones. No obstante, Luana había estado en