Luana nunca dijo que le gustara; era solo un deseo por parte de él.
—Disculpa, creo que te asusté un poco hoy. Ya no quiero las flores, haz con ellas lo que quieras, no me opondré —Henrique miró a Luana—: Pero sigo pensando que Alessandro no es un buen hombre para confiarle mi vida. Después de todo, deberías recordar cómo te trató en aquella época.
—Olvídalo, entiendo perfectamente lo que estás pensando.
La respuesta de Luana fue ambigua, pero Henrique captó algo en su expresión y se marchó des