Cuando Luana despertó, sintió como si su cabeza fuera a explotar; toda su fuerza había sido drenada y su garganta estaba tan seca como el desierto del Sahara, como si pudiera escupir fuego.
Qué mal me siento… ¿por qué me pasa esto?
Luana se movió bruscamente y, de repente, sintió que algo no estaba bien. Abrió los ojos de golpe y, en el instante en que su visión se aclaró, vio un rostro apuesto aparecer frente a ella.
El cabello de Alessandro había crecido bastante, llegando hasta las cejas, pe