En ese instante, se escuchó la voz de otra madre cerca, preguntando a su hijo:
—¿Tienes mucha tarea hoy?
El niño parecía impaciente, pero aun así respondió:
—Está bien, no es nada.
Luana desvió la mirada con indiferencia.
Ella jamás haría ese tipo de preguntas a sus hijos.
Era como cuando, después de que uno llega cansado del trabajo, alguien pregunta de repente si ganó mucho dinero ese día. Es como echar sal sobre una herida que ya está de mal humor.
—¿Te regañó el profesor hoy? —preguntó nuev