Berta sirvió una generosa porción del Fettuccine con Trufas, eligiendo las rebanadas más espesas y aromáticas de la delicia para colocar en el plato de Isabel. Con una sonrisa alentadora, le dijo a la invitada que comiera a gusto y no tuviera vergüenza, pues allí era su casa.
Luana lanzó una mirada rápida hacia Berta antes de desviar el rostro. Encontró aquellas palabras hilarantes, casi surrealistas.
Su mente viajó hacia las reglas rígidas que le fueron impuestas en el pasado. ¿Quién había sid