Tras escuchar el veredicto del juez sobre el vicepresidente, Luana no quedó muy satisfecha. Ella pensaba que diez años era un castigo muy blando. Gastar dinero para contratar asesinos y sabotar el ascensor... si no fuera por su suerte, ya estaría muerta. ¿Será realmente necesario que alguien muera para que el castigo sea severo?
Alessandro se quedó al lado de Luana, observando cada cambio en su expresión. Él también pensaba que diez años era poco tiempo.
—¿Infeliz? —susurró Alessandro.
Luana re