Esta fue la primera vez que Alessandro se sintió tan impotente.
Por más que intentara calmar a la pequeña con delicadeza, ella seguía llorando terriblemente, como si estuviera hecha de agua, con las lágrimas cayendo como un collar de perlas rotas.
Ya era sensible antes, pero no hasta ese punto.
Esta fue la primera vez que Lorena se sintió tan vulnerable, como si fuera un cristal frágil que pudiera hacerse añicos en cualquier momento.
Él solo podía sostenerla con cuidado, persuadirla y luego lle