Aunque Berta ya tenía problemas con Isabel, solo Isabel logró hacer que Lorena hablara. A pesar de tener muchas quejas sobre ella, aún tuvo que permitir que permaneciera a su lado para poder conversar con la niña.
Isabel se acercó a Lorena y le acarició suavemente la cabeza, diciéndole algo. Habló muy bajo, de modo que Berta no pudo escuchar con claridad. Sin embargo, poco después de terminar, Lorena llamó suavemente a Berta “abuela”.
Escuchar “abuela” llenó el corazón de Berta de dulzura, como