“Não es necesario”, respondió Luana, indiferente, con un tono de voz totalmente desprovisto de emoción. “Los inocentes son inocentes y, además, aunque le explicaras, alguien como él no te escucharía.”
Robert soltó una risita sorprendida, mirando la espalda indiferente, aunque algo frágil, de Luana, sintiendo un leve pinchazo de tristeza.
“Lo siento, si no hubiera insistido en ir a verte, no habría caído en la trampa de otra persona”, dijo Robert.
Se sintió conmovido. Aunque, al despertar, la ha