Los ojos de Luana se volvieron fríos, reflejando un leve escalofrío. Miró fijamente a Débora, con una mirada tan afilada como una espada, como si intentara atravesarla.
—Te la pasas impidiéndome entrar a ver a mi padre. ¿Qué le hiciste que tienes tanto miedo de que lo descubra? —La voz de Luana se volvió aún más gélida.
Débora miró a Luana com una expresión vacía, como si sus palabras la hubieran ofendido profundamente:
—Yo no hice nada, solo no quería que interrumpieras su descanso.
—Si lo int