—Oh, ¿qué ocurre?
Luana contestó la llamada y una voz ansiosa sonó al otro lado de la línea.
—Supervisora.
La familia Leão ha vuelto otra vez para exigir el proyecto. Dicen que el diseño no es satisfactorio y exigen una nueva versión. Además, afirmaron que, si no entregamos el manuscrito hoy mismo, nos demandarán por incumplimiento de contrato.
Si la situación no hubiera sido tan grave, nadie se habría atrevido a molestar a Luana.
Ahora sus compañeros temían dos cosas: que Luana los culpara