Kiera
“Mamá, ¿estamos huyendo de ese hombre aterrador?”
La voz de Eli apenas se escuchaba por encima del rugido del motor de la Harley mientras avanzábamos a toda velocidad por la autopista vacía, pero sus palabras me golpearon como un puñetazo físico. En el espejo retrovisor podía ver faros en la distancia, demasiado lejos para estar segura, pero lo suficientemente cerca para hacer que mi loba paseara frenéticamente bajo mi piel.
“Agárrate fuerte, bebé,” grité, girando el acelerador con más fu