Kiera
“Tranquila, Ghost. Estás a salvo.”
La voz de Sable cortó la neblina en mi cabeza como un salvavidas. Intenté incorporarme, pero el mundo se inclinó de manera nauseabunda, y un dolor agudo atravesó mi cuello donde algo me había picado. Mi mano voló hacia el lugar, encontrando una pequeña venda cubriendo lo que parecía el pinchazo de una aguja.
“¿Dónde…” Mi voz salió como un graznido. Tragué saliva y lo intenté de nuevo. “¿Dónde estoy?”
“Bar de los Steel Vultures,” respondió la voz áspera d