JADE AL-QALA
Voy a responderle, pero me quedo en silencio al ver a mi madre entrar por la puerta.
—Hija, ¿cómo estás? —pregunta.
—Bien, madre —me limito a responder, y ella asiente.
—Tu padre necesita hablar contigo, Jade, así que date prisa y no lo hagas enojar.
—Está bien, madre, en unos minutos voy, solo me doy un baño.
—No te demores —dice, saliendo de la habitación.
Leila me mira y sé que sabe algo, pero sé que no me dirá nada; la metería en problemas. Así que no le insistiré.
—Te esperaré