JADE AL-QALA
—¿Qué? —pregunto, pensando que escuché mal; y él me regala una sonrisa.
—Sé que eres mi esposa, chiquilla, y recuerdo que prometiste que cumplirías tu papel como mi mujer desde el día en que nos casáramos, pero yo prometí ante Allah amarte, cuidarte y respetarte cada día de mi vida. —Lo miro sin entender nada de lo que está diciendo. —Así que esta es una forma de amarte, cuidarte y respetarte, Rohi.
—No entiendo —respondo.
—No hay nada que entender, chiquilla, tú aún no me amas y