CAPÍTULO 74. UN ÁNGEL
Los firmes brazos de aquel extraño la rodearon de inmediato, evitando que cayera de golpe.
— Ayuda —gritó.
Minutos después, luego de percibir un fuerte aroma a sales la chica abrió los ojos.
— ¿Qué me pasó? —cuestionó tocando su cabeza.
—Te desmayaste —la enfermera del centro comercial —explicó—, estás en la enfermería —indicó.
Antonella se flexionó para sentarse sobre la camilla.
—Ya lo recuerdo todo, ¿ya me puedo ir? —cuestionó.
—Sí, su novio la está esperando afuera, el pobre estaba más blan