CAPÍTULO 42. SUSURRO
Minutos antes.
Antonella tomó una cobija y protegió a su pequeño Snoopy, aquella conversación, que escuchó retumbaba fuertemente en su cabeza.
—Todo era una trampa, me engañaste —expresó con voz fragmentada.
«No te atrevas a llorar. Un Bianchi, no lo hace por nadie», aquellas palabras que su padre utilizó durante toda su vida con ella, permearon en su cabeza.
Se recostó sobre el suelo, buscando resguardarse de aquellos fuertes impactos que se escuchaban a las afueras de la casa.
—Su tiempo en