Elisabetta se movió antes de que su mente pudiera alcanzarla.
Salió del baño de golpe, su hombro chocando contra el marco de la puerta, el corazón golpeando con fuerza descontrolada en su pecho. Mark seguía dentro. Lo había dejado junto al lavabo, con esa sonrisa estirada en el rostro, con los ojos fijos en ella, llenos de una oscura diversión.
No le importaba. Solo necesitaba salir. Poner distancia entre ellos. Asegurarse de que nadie los viera.
Entró tambaleándose en el dormitorio y casi choc