Parte 2...
— ¿Por qué estás atado?" - ella caminó hacia el mensajero y lo soltó escuchando el tintineo de las piedras cuando soplaba el viento — Me encantan estos objetos.
Kostas sonrió y se acercó.
— Es que a veces aquí hace mucho viento y los empleados amarran para que no se rompan las piedras.
— Ah. - extendió la mano para volver a atar el objeto.
— No - le tomó la mano — Déjalo. Si te gusta, no hay problema – él sonrió levemente.
— ¿Pero qué pasa con el viento?"
— Si se rompe, compramos otr