VEINTIUNO

El recuerdo de los hermanos riéndose de la "merienda de la bestia" y los comentarios groseros de Calani sobre el tamaño del Príncipe pasaron por mi mente. En aquel entonces, había sido un chiste aterrador. Ahora, era una pregunta sobre mi dignidad.

—Me mordió para salvarme la vida —dije, y la mentira me supo a cobre. —El Rey quería una prueba del vínculo. Sin esto, yo estaría muerta y tú no estarías

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