Mundo ficciónIniciar sesiónLa transición fue un sonido violento y húmedo de huesos crujiendo. En cuestión de segundos, el pesado peso del pelaje del lobo desapareció, reemplazado por la piel resbaladiza y caliente de un hombre.
Respiré un suspiro de alivio, pero luego contuve el aliento cuando él levantó la vista y sonrió. Un repentino recuerdo de la noche en que me reclamó me vino a la mente. Este no era Eilís; este era el Lobo.
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