León
Me encantó.
Me encantó tanto que podría haberme reído como un loco.
La mirada en los ojos de Margaret —la irritación, la rabia por haber sido desobede— me encantó. Me encantó tanto que podría vivir unos años más solo por eso. Se merecía lo que le pasó.
Aunque le siguiera el juego, aunque la dejara dirigir mis acciones y movimientos, no podía dejar que siempre ganara. No podía dejar que siempre saliera victoriosa. Era increíble cuando perdía a veces, y esta noche fue una de esas veces.
La m