—Lamento haberte pedido que no aceptaras esa oferta —Colton y yo estábamos tirados en una tumbona, yo encima de él mientras sus dedos jugueteaban con mi cabello aun húmedo por nuestra osadía en la piscina.
—No te preocupes, Colton, te dije que si algo te afectaba nunca lo haría, no soy esa clase de persona.
Él suspiró suavemente y yo mordí mi labio inferior.
—Sé sincera conmigo —pidió.
Me quedé callada por algunos minutos mientras trataba de analizar como me sentía. Si bien había enterrado las