Clay se había envuelto alrededor de mí como un koala. Ambos estábamos sentados en el sofá y él mantenía sus brazos alrededor de mi cuello y sus piernas alrededor de mi cintura. Sabía que se había asustado mucho. Aun cuando Clay era algo rebelde y demasiado inteligente, la violencia no era lo suyo, lo ponía nervioso. Ni siquiera jugaba videojuegos como Call of Duty o alguna de esas cosas.
Y las películas que veíamos, aunque tenían cierta violencia de vez en cuando, trataban más de acción que de