Capítulo 91: El Castillo de Naipes
Rafael Monteiro
El calor del cuerpo de Laura contra el mío y el peso de Enzo dormido entre los dos eran las únicas cosas que me mantenían anclado a la cordura. Podría haberme quedado allí para siempre, ignorando el mundo exterior, pero los suaves golpes de Elena en la puerta me devolvieron a la realidad británica.
—El almuerzo se servirá dentro de diez minutos, señor —su voz sonó amortiguada.
Me acerqué a la puerta y la abrí.
—Gracias, Elena. ¿Podrías llevarte