Capítulo 160 —Heredar el infierno
Narrador:
Los gritos, los sollozos, el llanto ahogado… todo había llenado la casa como un eco imposible de ignorar. Las paredes parecían vibrar, como si absorbieran la angustia de Sasha y la devolvieran amplificada.
Aylin, que estaba medio dormida, se incorporó sobresaltada en la cama, con el corazón acelerado. Se puso un suéter encima a toda prisa, sintiendo el pulso en las sienes, y salió al pasillo. El sonido era inconfundible: venía de la sala. Caminó rápid