Capítulo 113 —Entonces descansa conmigo
Narrador:
El sol ya empezaba a bajar, y la luz filtrada entre los árboles pintaba el jardín de un tono más cálido, más íntimo. Desde lejos se oían risas apagadas: Sasha y Miranda seguían en el invernadero, y por el entusiasmo en la voz de la niña, parecía que no dejaba de hablar.
Aylin y Roman seguían en el jardín, de pie, cerca del sendero. Él la rodeaba con los brazos desde atrás, el mentón apoyado suavemente sobre su hombro. No decían nada, pero no nece