58. UNA DOLOROSA TRAICIÓN.
Lía
Con el alma hecha pedazos camine despacio. Me apoyé contra una pared, tratando de respirar profundamente. Mi mente se llenó de preguntas: ¿por qué Arthur haría algo así? ¿Había sido siempre una mentira? Y lo más importante, ¿qué iba a hacer ahora?
Quería enfrentarlo, pero el miedo a la verdad me paralizaba. ¿Y si realmente no me amaba? ¿Y si las palabras de Leticia eran ciertas? Sentí una oleada de rabia mezclada con tristeza, pero también una chispa de determinación. Si Arthur tenía algo