El punto de vista de Greer
—¿Justo ahora? —espetó—. ¿Estás ciega? ¿No ves que mi esposo y yo vamos a salir a cenar?
Algo dentro de mí estalló con violencia al escuchar las palabras mi esposo. Mi respiración cambió al instante. Caminé hacia ella antes de que pudiera detenerme.
—Es importante —dije con firmeza.
Veda rodó los ojos.
—Cualquier tontería que quieras decir puede esperar hasta mañana.
—No —dije de inmediato—. No puede esperar.
Entonces, llena de rabia, la agarré de la muñeca.
—Tienes q