El POV de Calder
Me recliné en mi silla, endureciendo la expresión.
—Suficiente —dije, y mi voz cortó el aire de la sala como una cuchilla—. El asunto está cerrado. Se la despidió en el acto. Con eso es suficiente.
—Pero, señor Calder —insistió uno de ellos—, con todo respeto, la evidencia era bastante clara. Tenemos el deber de...
—Dije que es suficiente —mi tono descendió, frío y autoritario—. No habrá más investigación. Ni reportes policiales. Ni demandas legales. Cualquiera que se atreva a