Punto de vista de Cole
Para cuando llegué a la oficina, ya me temblaban las manos.
No visiblemente, porque nadie lo vería. Me temblaban por dentro. Todo se sentía inestable. Saludaba con la cabeza, respondía los saludos automáticamente, entré en mi oficina y cerré la puerta con más fuerza de la necesaria.
Me aflojé la corbata y luego la volví a apretar, pero nada ayudó.
La voz de Bella se repetía en mi cabeza, por mucho que intentara concentrarme en la pantalla.
No puedo prometerlo.
Esas palabr