Punto de vista de Bella
Para cuando terminó la transfusión, el sol ya se había ocultado. Las enfermeras trabajaban eficientemente, recogiendo las vías, etiquetando las bolsas de sangre y revisando las máquinas. Me aparté de todo, observando como una extraña, con los brazos cruzados y la espalda pegada a la pared. Me dolían los talones de estar tanto tiempo de pie, pero no me moví. Mi mente estaba en otra parte.
Martha estaba junto a la cuna, alisando a ratos la manta sobre el pequeño cuerpo de