Punto de vista de Mia
Por un momento, ninguno de los dos habló. Él seguía mirándome, pero no de la misma manera que hacía apenas unos segundos. Había algo más penetrante en sus ojos ahora. Era casi como si buscara algo en mi rostro.
Sentí un nudo en el estómago.
—¿Lo conoces? —pregunté de nuevo, más suave esta vez.
Su mandíbula se tensó ligeramente, como si estuviera pensando demasiado rápido para responder con normalidad.
—He oído hablar de él —repitió—. Sí.
Antes de que pudiera decir nada más