Victoria, supremamente ocupada con los preparativos de la boda, daba los últimos retoques a todo. Leyó nuevamente la lista que había hecho para no olvidar nada y vio que todo estaba en su lugar. La boda estaba por comenzar, los invitados recorrían el hermoso jardín y la capilla estaba abarrotada de gente. Allí estaba su padre, con su hija Isabel de brazo, quien iba a entregarla a Erick, su futuro esposo. Decidió alejarse e ir hasta la oficina; no quería verlo tan feliz y sonriente al lado de su