CAPÍTULO 77: TÚ ERES LA CARNADA
Akira permanecía en la oscuridad de la biblioteca, con las manos temblorosas sobre las páginas del antiguo libro que intentaba descifrar. Las letras, escritas en una lengua arcaica, parecían cambiar de forma bajo la luz parpadeante de las velas, volviéndose ininteligibles cada vez que creía entender algo. Había pasado horas intentando encontrar una clave, una solución, pero todo esfuerzo parecía inútil. El sacrificio se acercaba, y no había nada claro sobre cómo