Las palabras de Gamaliel golpearon a Rachel como una bofetada, despertando en ella una mezcla de ira y desafío.
Sentía su corazón latir con fuerza, pero se obligó a mantener la calma. No quería darle la satisfacción de verla perder el control.
Antes de que pudiera responder, Thomas intervino, con un tono algo más conciliador.
—Bueno, creo que tampoco digas que es débil. Ya ha demostrado que tiene determinación, coraje y valentía —dijo, dirigiendo una mirada significativa a Gamaliel—. Eso es