ARDIAN
Me desperté abrazando a Leni. La luz de la mañana se filtraba a través de las cortinas, iluminando su rostro sereno. Era hermosa, más de lo que las palabras podían describir. En ese instante, supe que haría lo que fuera por ella. La besé suavemente, pero la pasión me llevó a ser más insistente. Nuestros labios se encontraron en un baile que despertó la chispa entre nosotros. Sin embargo, en un momento de locura, la mordí de manera juguetona, sintiendo el sabor metálico de su sangre. Ella