DAX
La luna colgaba en el cielo como un faro helado, su luz plateada filtrándose a través de las copas de los árboles en el bosque. Caminaba en silencio, acompañado de Nadav y los gemelos, quienes llevaban a Melisa entre ellos, su cuerpo herido y débil. La noche era oscura y el aire estaba impregnado de un frío que calaba hasta los huesos, un eco del desasosiego que me invadía. Cada paso que daba resonaba en mi mente, y mi corazón latía descontroladamente, preocupado por Leni.
No podía dejar de