TATIA
El aire era frío y la oscuridad envolvía el bosque como un manto pesado. Abrí los ojos lentamente, sintiendo el roce del suelo húmedo bajo mi espalda. Al principio, todo era confusión y desorientación; el murmullo de las hojas susurrando al viento me resultaba ajeno y distante. Era un terreno conocido, el bosque que había recorrido tantas veces, pero esta noche se sentía diferente, amenazante. La niebla se deslizaba entre los árboles como un espectro, y la luz de la luna apenas lograba at