NARRADOR OMNISCIENTE
La noche se cernía sobre el bosque como un manto oscuro y pesado, cuando Leysa, con su corazón latiendo desbocado, se lanzó hacia Dax, quien yacía tendido en el suelo, su vida desvaneciéndose lentamente. La magia que corría por sus venas vibraba con una intensidad que nunca había sentido antes. Era como si el mismo universo la empujara a actuar, a salvarlo.
—¡Dax! —gritó, su voz resonando entre los árboles—. ¡No te vayas, por favor!
Con determinación, extendió sus manos